El Dr. Ángel Durántez defiende la importancia de los chequeos médicos y la prevención en contra de la opinión de la ensayista y doctora en inmunología Barbara Ehrenreich

Disfruta de unas copas de vino. No te obsesiones con tu cuerpo. No permitas que la vigilancia de tu salud te ocupe la mente. No hagas demasiado caso de la medicina preventiva y, sobretodo, no te tomes en serio los chequeos médicos. La célebre ensayista y doctora en inmunología Barbara Ehrenreich hace honor a su papel de provocadora y 'outsider' con su nuevo libro, 'Causas naturales: cómo nos matamos por vivir más' (editorial Turner). Alimente contrasta sus argumentos con el médico y especialista Ángel Durántez, experto en envejecimiento y apasionado en el debate médico sobre la longevidad. Lo primero que aclara es que al margen del carácter promocional de la actitud rebelde de Ehrenreich, en realidad, su postura le satisface: “Me gusta lo que dice, no porque lo comparta. Lo respeto aunque estoy en desacuerdo, pero su trabajo precisamente permite abrir un debate de ideas constructivo. Hay grandes médicos que comparten sus tesis y ayuda también a que se aborden estos temas. Digamos que es la mejor forma de que el conocimiento se divulgue”. 

"Hay riesgos de desarrollar enfermedades asintomáticas que sin embargo se detectan con controles"

Durántez parte de uno de los argumentos más controvertidos de Barbara Ehrenreich para rebatir su postura: los chequeos médicos: “Es evidente a nivel científico que existen posibles riesgos de desarrollar enfermedades que son asintomáticas y que solo pueden manifestarse a través de algún control periódico. Dos ejemplos: el nivel de colesterol o la tensión arterial. En ambos casos, el paciente no va a tener síntomas; sin embargo, si se somete a chequeos periódicos y observamos que estos niveles son elevados en función de su edad y otras características, como el estilo de vida o los antecedentes hereditarios, podemos tomar medidas para controlarlos y prevenir enfermedades cardiovasculares o ictus, además de las metabólicas. Es más, podemos detectar posibles complicaciones y abordarlas de forma que un paciente note mejoría con una serie de cambios en muy poco tiempo”.

El avance del siglo XXI: la prevención

¿Es necesario por tanto obsesionarse conla salud? La respuesta es negativa. Durántez coincide con Ehrenreich en que es necesario disfrutar de la vida: no agobiarse, pero matiza también que no se precisa la misma atención, ni las mismas pruebas, según las diferentes etapas de la vida. "Lidio con ello a menudo, si detecto placas en las arterias en un paciente de 40 años puedo decirle que tiene mayor riesgo a diez años vista de una enfermedad coronaria, pero dependiendo del caso hay que explicarlo bien, porque no se debe tampoco agobiar a nadie. En un hombre a partir de los 50 en cambio ya tenemos que medir datos que nos puedan revelar problemas cardiovasculares, porque tiene muchas más probabilidades que uno de 30". Mantiene, incluso, que la edad es una de las razones por las cuales la inmunóloga de 77 años piensa de esta forma:

“Es una mujer absolutamente brillante pero está en un momento en el que la actitud hacia estas cuestiones es un poco de tirar la toalla. Dijo por ejemplo que la edad a la que murió David Bowie era muy razonable. Yo no conozco a nadie que quiera morir con 60 años. Su concepto de 'carpe diem', que es perfectamente respetable y con el que estoy de acuerdo en parte, la lleva, sin embargo, a descartar la medicina preventiva por el paradigma sanitario curativo, que predominó en el siglo XX y que todos los médicos estudian en la facultad. Enseña prácticamente que no se haga nada mientras no sea necesario, mientras no exista una enfermedad”.

"Se ha demostrado que una alimentación saludable o el ejercicio físico moderado reduce riesgos"

Lo explicamos: durante una buena parte del XX, los avances médicos, que fueron exponenciales, impusieron una teoría basada en la acción, en el tratamiento más que en la prevención. Esto ha empezado a revertirse y la medicina preventiva está ganando peso. "Ahora existe una conciencia mucho mayor sobre tomar medidas antes de que ocurran los problemas, especialmente porque tenemos las herramientas para ello y los estudios que lo demuestran", explica Durántez. En el caso de la alimentación, pone el ejemplo del estudio Predimed de la Universidad de Navarra. El líder del equipo epidemiológico, Miguel Ángel Martínez-González, ya explicó a Alimente la poderosa evidencia de una buena dieta sobre las enfermedades cardiovasculares.

“Toda la idea de que la parte preventiva e incluso proactiva sobre la salud de uno mismo es errónea, tal y como defiende Ehrenreich, está enfocada además a un público objetivo muy claro: hipocondríacos del tipo que denominaría 'patatas de sofá', personas que pueden tener ansiedad respecto a su salud, pero que no van al médico y hacen poco por cuidar de ella. En este sentido, la autora estadounidense les dice exactamente lo que quieren oír, les tranquiliza: no hace falta que tomes parte, que te cuides o que vayas a hacer chequeos al médico según tu edad y antecedentes, vive la vida y solo cuando tengas un problema o te encuentres mal acude al médico. Creo que es autocomplaciente y desde el punto de vista sanitario, nocivo: claro que se puede ayudar a esas personas a adoptar estilos de vida más saludables como dejar de fumar o perder peso”.

Atraso científico

Básicamente, Durántez considera un atraso retrotraerse a la escuela que predominó durante el siglo XX, ya que siempre será mejor conocer las condiciones de un paciente para evitar problemas si es posible. Aunque no es alarmista, pone un ejemplo personal: "A un familiar próximo, que es joven y al que en principio no le haría falta un chequeo rutinario por no estar en una edad de riesgo, le sometí a un escáner para medir la densidad de los huesos, solo para tener información de su composición corporal, una valoración fisiológica más que médica. Sin embargo, el examen reveló una osteoporosis idiopática juvenil. De no saberlo habría emergido probalmente con un aplastamiento de las vértebras". Es un caso aislado, no hay que obsesionarse. "Es evidente que, según avanza la edad, el riesgo de sufrir enfermedades propias del envejecimiento aumenta y estas son las que más hay que vigilar porque a menudo son invisibles”, insiste el especialista.

"Es absurdo, como su postura de no operarse de cataratas. ¿Ehrenreich no quiere ver mejor?"

Ehrenreich afirma incluso que se negó a operarse de cataratas porque era una cuestión propia de la vejez. Durántez reacciona con vehemencia a esta cuestión: "Ya no es ni siquiera que debamos prevenir posibles complicaciones: pretendemos disfrutar cada vez de una mayor calidad de vida y durante más años, esto es innato al ser humano. Es absurdo descuidar la salud porque repercute directamente en nuestro bienestar y hay pequeños problemas que no son graves o que requieren un tratamiento mínimo, que en cambio mejora mucho tu existencia. ¿No quieres ver mejor? Opérate de cataratas".

No solo para multimillonarios

La supuesta obsesión por la salud es otro de los puntos de fricción porque, según Durántez, ella misma se contradice. Se debe a que pone en tela de juicio, por ejemplo, el 'mindfullness' o el 'wellness', cuando ella misma reconoce que va al gimnasio y se siente mejor. “Está demostrado que una vida proactiva, como es hacer ejercicio o la actividad física y cuidarte, mejora tu salud y lo mismo pasa con la meditación o el taichi. No es palabrería, hay evidencia científica, tal y como demostró la investigadora y premio Nobel Elisabeth Blackburn. Hacer meditación reduce la ansiedad y el estrés, que tienen un efecto negativo evidente en la salud. Obviamente, hay prácticas más o menos carentes de efectos, como lo de envolverse en hojas de té o barro, que son más discutibles y sobre las que no hay evidencia, pero toda esa argumentación es una simplificación”.

Ehrenreich sostiene que los avances en algunas áreas de la medicina solo servirán para unos cuantos multimillonarios. Según Durántez, es falso, ya que no solo la prevención y las actitudes de responsabilidad personal sobre la salud están al alcance de muchas personas, sino que incluso ha surgido la predicción. Alimente inquiere al especialista sobre las nuevas técnicas diagnósticas en la identificación de posibles patologías a partir del ADN.

"Con el ADN podemos hasta predecir, aunque solo sea responsable de un 30% de las patologías"

"Es asombroso, Juan Carlos Izpisúa ha conseguido ya incluso actúar en embriones dentro del útero para corregir posibles defectos genéticos como una cardiopatía congénita. Estos avances se añaden a los anteriores y en ese sentido habrá mejoras, pero es importante remarcar que nuestra morbimortalidad -muerte por causa de enfermedad- solo está determinadas por nuestro ADN en un 30% aproximadamente, el resto se debe a nuestro estilo de vida y al entorno, en definitiva, a los hábitos que escogemos. Eso no quiere decir que podamos controlarlo todo, ni mucho menos, pero podemos hacer bastante".

Las conclusiones del especialista son muy claras: seguir el curso natural y negar los avances en torno a otras áreas que no sean las del tratamiento puro y duro cuando una enfermedad se manifiesta, es sencillamente como enterrar la cabeza en la arena. Los chequeos no son tampoco una panacea: no te van a inmunizar, la alimentación por sí sola no va a determinar si contraes una enfermedad, el ejercicio no te protege de todo, pero es mucho más probable que tengas una mejor calidad de vida y la posibilidad de adelantarte a una complicación grave o incluso evitarla. No todo el mundo espera que la naturaleza siga su curso. Es posible vivir más y mejor.

Fuente:www.alimente.elconfidencial.com

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