El agua, un nutriente esencial en nuestro organismo y clave ante la deshidratación

Los deportistas, los pacientes enfermos, las mujeres embarazadas y los ancianos son los perfiles más vulnerables a caer en la deshidratación

El doctor Luis Carrascal, miembro del Grupo de Trabajo de Actividad Física y Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), define la deshidratación como una disminución del volumen de la persona derivada de la pérdida aislada de agua, de agua libre. Para evitar esto es fundamental saber cómo tratarla porque podemos llegar a perder ciertos minerales esenciales en nuestro organismo como el sodio.

Carrascal explica que los principales síntomas que nos permiten detectar que estamos deshidratados se resumen en sensación de sed, boca seca, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, fatigabilidad leve, bajada del estado de ánimo o estreñimiento. Para evitar esto hay que beber agua de forma sistemática. Em algunas ocasiones las jornadas intensivas de trabajo hacen que descuidemos la ingesta de agua por lo que “debemos procurarnos un descanso para hidratarnos” y así evitar esos síntomas.

Este señala, además, que los perfiles más vulnerables a caer en la deshidratación son los deportistas, los pacientes enfermos, las mujeres embarazadas y los ancianos.

Por su parte, Anabel Aragón, responsable de Nutrición y Salud de Nestlé, asegura que el agua es un nutriente esencial para nuestro cuerpo porque es el principal componente del cuerpo humano: “Supone el 75% del peso de un bebé, el 60% de un adulto sano y el 50% de una persona mayor“. Según la experta el agua es un nutriente de tipo no energético, pues “no aporta calorías para nuestro cuerpo como sucede con las vitaminas y las sales minerales”. Este líquido además también es el encargado de que se produzcan todos los fenómenos bioquímicos en el organismo que aseguran la vida.

Entre las funciones del agua están que ayuda a mantener el cuerpo a una temperatura correcta, facilita la eliminación de los productos de desecho del cuerpo, transporta los nutrientes a las células y contribuye al funcionamiento de nuestras capacidades físicas y cognitivas.

Entre los trucos que enumera Anabel Aragón para mantener el cuerpo bien hidratado se encuentra la planificación de la ingesta de agua y su reparto en diferentes momentos del día. Ella habla del llamado reloj de la hidratación que establece que para estar hidratados hay que tomar 8 vasos de agua en diferentes momentos del día. “Hay que tenerlo siempre en la mente y no hay que esperar a que tengamos sed, hay que adoptarlo como una rutina”.

Los niños suelen olvidarse muchas veces de la importancia de tomar agua a lo largo del día cuando están jugando o cuando están practicando algún deporte. Para que no se deshidraten “hay que educarles y predicar con el ejemplo”. Hay que ofrecerles siempre agua en lugar de otras alternativas más dulces porque puede ser fácil que acaben rechazando alimentos y bebidas que no tengan ese sabor.

En definitiva, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria recomienda que los hombres beban al día 2 litros de agua y las mujeres 1,6.

También hay que tener en cuenta que determinadas comidas también aportan grandes cantidades de agua como por ejemplo, las frutas, las verduras o las sopas.

Fuente: www.efesalud.com

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