Martes, 13 Junio 2017 12:54

Medidas preventivas para cuidar la piel del sol y retrasar su envejecimiento prematuro

Con la llegada del verano y las elevadas temperaturas, es preciso recordar la importancia de evitar una exposición descontrolada al sol. El daño causado por éste es de tal magnitud que se le considera el principal causante del envejecimiento de la piel.

Existe una clasificación, llamada Glogau, que describe la evolución de las marcas cutáneas causadas por el sol:

Etapa 1, de 28 a 35 años, el fotoenvejecimiento es leve. La superficie de la piel se altera ligeramente y la piel puede carecer de luminosidad. No hay flacidez cutánea, sólo aparecen algunas arrugas de expresión.

Etapa 2, entre 35 y 50 años, el fotoenvejecimiento es moderado. Aparecen lentigos (manchas cutáneas). La queratosis (engrosamiento de la piel) no es visible pero se puede percibir con el tacto. Todavía no hay o solo hay un poco de flacidez cutánea. Aparecen arrugas superficiales. Las anomalías de la circulación y de la pigmentación son ligeras.

Etapa 3, entre el 50 y el 65 años, el fotoenvejecimiento es avanzado. La queratosis es visible: esto se llama hipercromía. La flacidez es moderada y las arrugas son visibles. Las irregularidades en la circulación y en la pigmentación se notan.

Etapa 4, entre 65 y 75 años, el fotoenvejecimiento es grave. Las arrugas están marcadas y aparece la queratosis actínica (queratosis solar, engrosamiento de la piel debido al sol). Existe la posibilidad de lesiones cancerígenas. La flacidez de la piel es importante y las arrugas son profundas y generalizadas. Las anomalías en la circulación y la pigmentación son importantes.

Esta evolución, aun siendo inevitable, se puede retrasar considerablemente si se adoptan medidas preventivas:

1. Evitar exponerse al sol al mediodía

2. Elegir el factor de protección solar adecuado y que se adapte al tipo de piel y a la intensidad de los rayos UVA. Especialmente, durante los primeros días del verano deben utilizarse productos con un factor de protección solar alto (25, 30, 35 o 50)

3. Elegir siempre protectores solares de confianza

4. Calcular el tiempo de la exposición al sol. Cada persona tiene una protección natural diferente dependiendo del tipo de piel, pero por lo general, el tiempo suele ser de entre 10 y 30 minutos.

5. Proteger la piel con antelación. Después de aplicar la crema, es conveniente esperar entre 20 y 30 minutos antes de tomar el sol.

6. Reforzar la protección de la crema con antioxidantes adicionales como la vitamina E, el licopeno, el betacaroteno o los polifenoles.

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