La radiofrecuencia percutánea es una técnica utilizada en pacientes con hiperhidrosis que ha sido desarrollada por un equipo de especialistas de la Clínica Universidad de Navarra. Se trata de un procedimiento indoloro, sin anestesia general, ni ingreso hospitalario, que ha comenzado a aplicarse con éxito, como alternativa a la cirugía para resolver casos severos de sudoración excesiva.
Este procedimiento es empleado habitualmente para tratamientos de dolor crónico neuropático, pero su aplicación en hiperhidrosis no se había desarrollado hasta ahora. En la actualidad, la hipersudoración constituye un problema médico que afecta a cerca de un uno por ciento de la población general.
La hiperhidrosis es un problema médico que requiere un abordaje multidisciplinar, motivo por el que la Clínica cuenta con una Unidad de Hiperhidrosis, integrada por especialistas en Dermatología, Cirugía Torácica y Psicología Clínica. Con el nuevo tratamiento mínimamente invasivo, se ha incorporado a la unidad un experto médico en la aplicación de radiofrecuencia percutánea, el doctor Juan Pérez Cajaraville.
Según indica el doctor Carlos García Franco, cirujano torácico del centro hospitalario y especialista de la Unidad de Hiperhidrosis, “debido a su elevada eficacia, el procedimiento de elección en los casos más severos de hiperhidrosis es el quirúrgico”. No obstante, antes de acudir a la cirugía siempre se realiza un examen dermatológico “para descartar la posibilidad de un tratamiento tópico o mediante inyección de toxina botulínica”, advierte el doctor España.
Interrupción de la cadena simpática sin cirugía
La radiofrecuencia percutánea se realiza mediante control radiológico, bien en quirófano ambulatorio o bien guiado por TAC. Las pruebas radiológicas son efectuadas por el doctor Dámaso Aquerreta, responsable del Área de Musculoesquelético del Departamento de Radiología, con el objetivo de situar la zona concreta de tratamiento, ubicada entre las vértebras T2 y T4 para el sudor en manos, y entre la L1 y la L5 para el de los pies. “La administración local de temperatura elevada durante un corto periodo de tiempo consigue la destrucción del tejido nervioso, y por tanto, suprime la transmisión del impulso”, detalla el doctor Pérez Cajaraville. El tratamiento tiene una duración aproximada de una hora, es ambulatorio y sólo requiere leve sedación y anestesia local.
Tratamiento quirúrgico y eficacia
Hasta la fecha, la eficacia obtenida con la radiofrecuencia percutánea en el tratamiento de la hiperhidrosis de manos y pies se sitúa en torno al 50-60%, según cifra el doctor García Franco. No obstante, el procedimiento estrella para los casos más severos sigue siendo el quirúrgico que ofrece un nivel de satisfacción elevado en más del 80% de los pacientes operados.
La cirugía para tratar la hiperhidrosis consiste en efectuar dos incisiones en cada lado del tórax, de 1,5 ó 2 cm, por donde se introduce una óptica que permite localizar la cadena simpática. Una vez localizada, el cirujano debe seccionarla a la altura del segundo y/o del tercer ganglio simpático. La intervención se practica en los dos lados del tórax y, en conjunto, suele prolongarse por espacio de una hora. El procedimiento quirúrgico se realiza con anestesia general y requiere un ingreso hospitalario de 24 horas. El paciente puede incorporarse a su vida normal, aproximadamente, una semana después de la intervención. En ciertos casos pueden manifestarse determinados efectos secundarios tras la operación, como dolor postquirúrgico en la zona intervenida y, en algunas ocasiones, un fenómeno de sudoración compensatoria “por el que la hipersudoración se traslada a otras áreas del cuerpo en las que, normalmente, el trastorno resulta menos limitante”, advierte el cirujano. Además del elevado nivel de satisfacción expresado por más de un 80% de los pacientes intervenidos mediante cirugía, en el caso de la hipersudoración palmar (en las manos), “la eficacia es prácticamente del cien por cien de las personas operadas”, destaca el especialista.
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