Se analizaron 531 mujeres y 423 hombres mayores de 65 años que participaron en InCHIANTI Study, una investigación de seis años sobre los factores asociados con la pérdida de la movilidad durante el envejecimiento.
Al inicio del estudio, el 42% de las mujeres y el 18% de los hombres tenían depresión, mientras que tres cuartos de las mujeres y la mitad de los hombres tenían menos de 50 nanomoles por litro de vitamina D en sangre, lo que se considera insuficiente. El 72% de los participantes con depresión y el 60% de los participantes sin el trastorno tenían insuficiencia de vitamina D.
Las mujeres con insuficiencia sufrieron un mayor deterioro anímico a los tres y seis años de estudio. Un test estandarizado reveló un mayor aumento de los síntomas depresivos en comparación con las mujeres con niveles adecuados de vitamina D en el mismo período del estudio.
Las mujeres con bajos niveles de vitamina D y sin depresión al inicio del estudio eran dos veces más propensas a desarrollar depresión en los seis años siguientes que aquellas con niveles suficientes del nutriente. Si bien lo mismo se observó en los hombres, la asociación no fue lo suficientemente sólida.
El estudio no prueba que los bajos niveles de vitamina D causen depresión, pero los autores señalaron que las personas con una baja proporción del nutriente tendrían otras características que las predispondría a desarrollar ese trastorno.
Sugieren que prevenir "la deficiencia de vitamina D en los adultos mayores podría ser una estrategia a futuro para evitar la aparición de la depresión en esa población y, así, contrarrestar las consecuencias negativas en la salud".
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