Los autores, que publican su trabajo en la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA), señalan que los fármacos que imitan el efecto del gen se encuentran bajo desarrollo y que podrían proteger contra la enfermedad de Alzheimer.
Según explica Richard B. Lipton, responsable del estudio, "la mayor parte del trabajo sobre la genética de la enfermedad de Alzheimer se ha centrado en factores que aumentan el riesgo". Como ejemplo, el investigador cita APOE e4, una variante genética que participa en el metabolismo del colesterol y conocida por aumentar el riesgo de Alzheimer entre aquellos que lo portan.
"Invertimos este método y en vez de ello nos centramos en un factor genético que protege contra las enfermedades asociadas a la edad, incluyendo tanto declive de memoria como enfermedad de Alzheimer", continúa Lipton.
Los investigadores examinaron datos de 523 participantes del Estudio de Envejecimiento Einstein, que siguió a una población de mayores del Bronx durante 25 años. Al inicio del estudio, los 523 participantes, todos ellos de más de 70 años, estaban sanos a nivel cognitivo y se examinó su sangre para determinar la variante del gen CETP que portaban. Fueron luego seguidos durante una media de cuatro años y evaluados cada año para analizar sus tasas de declive cognitivo, la incidencia de la enfermedad de Alzheimer y otros cambios.
"Descubrimos que las personas con dos copias de la variante de longevidad de CETP tenía un menor declive de la memoria y un menor riesgo de desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer", destaca Amy E. Sanders, directora del estudio. En concreto, aquellos participantes que portaban dos copias de la variante favorable de CEPT tenían un 70 por ciento de reducción en su riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer en comparación con participantes que no portaban de esta variante genética.
La variante favorable del gen altera CEPT de tal forma que la proteína funciona menos bien de lo normal. Lipton indica que se están desarrollando fármacos que duplican este efecto de la proteína CEPT. "Estos agentes deberían evaluarse por su capacidad para promover con éxito el envejecimiento y evitar la enfermedad de Alzheimer", concluye
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