Así lo señalan las conclusiones de un estudio desarrollado por investigadores del King's College de Londres (Reino Unido) que aparecen publicadas en la revista 'The Journal of Sexual Medicine'.
Todas las mujeres participantes en dicho estudio eran gemelas o mellizas y, al ser preguntadas por la presencia de su punto G, ninguna pareja de hermanas coincidió en la respuesta pese a su similitud genética, sobre todo en el caso de las gemelas.
"Si una de las gemelas idénticas respondía que sí, se esperaba que la otra, que tenía genes idénticos, también tuviera la zona erógena, pero este patrón no se produjo", señalan los autores de la investigación.
Por ello, aunque "las mujeres pueden argumentar que la dieta o el ejercicio ayuda a tener el punto G, según destacó Tim Spector, uno de los autores del estudio, "en realidad es virtualmente imposible encontrar rastros reales",
Esta investigación puede suponer una presión menos para aquellas mujeres que temen que "si no tienen el punto G esto les hace imperfectas", añadió Andrea Burri, también autora de este trabajo, denunciando que "es bastante irresponsable reivindicar la existencia de una entidad que nunca ha sido probada".
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